El Tribunal Supremo confirma, en una reciente sentencia, que una sociedad pueda deducirse un gasto contabilizado, acreditado y remunerado de unos servicios efectivamente prestados por un administrador aunque los Estatutos Sociales de esta sociedad no hayan previsto el carácter remunerado del cargo ni concretado el sistema de retribución de sus administradores.

Esta sentencia del Alto Tribunal corrige el criterio de la Agencia Tributaria que, hasta la fecha entendía que si el cargo de administrador era gratuito (por no establecerse lo contrario en los Estatutos Sociales) directamente se perdía el carácter deducible de los gastos que, en su caso, se devengasen por remuneraciones de los administradores. Es decir, que la norma que se estableció en 2014 como medida de protección al accionista minoritario frente a las decisiones unilaterales de los administradores de fijar su propia retribución, es indiferente desde el punto de vista de la ley fiscal y del gasto deducible.

Seguiremos aconsejando en Bufete Castilla, no obstante la resolución indicada, que se cumplan los preceptos mercantiles que exigen la determinación del carácter retribuido de los administradores en los Estatutos Sociales como medida de transparencia y de protección de los socios minoritarios.

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